Sigamos bailando. Tácticas libertarias




SIGAMOS BAILANDO

TENGO EL DERECHO A REÍR


“¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomía, a nunca habitar ni por un momento una tierra regulada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control político antes de que uno sólo de nosotros pueda afirmar conocer la libertad? ” -Hakim Bey, La Zona temporalmente Autónoma, 1991. 

Bailemos, la vida es buena mientras se danza, mientras se conversa, mientras se escapa. ¿Quién no ha deseado quedarse en una fiesta eterna, cuando el pico de la noche llega a su furor? Y entonces recordamos que se debe volver, volver al trabajo asfixiante, a la subordinación cotidiana, a la privación de la libertad. 

¿Dónde se encuentra el Estado en aquellos momentos de pura alegría? ¿Logramos acaso escapar de él? No es de extrañar que en las sociedades más descaradamente capitalistas los días festivos sean escasos pues es en la festividad donde se escapa al tiempo cronometrado de la fábrica. La fiesta, lejos de ser banal, es la oportunidad para celebrar la vida y la comunidad. La danza, el alimento, la tertulia, la música y las artes representativas interpretan la realidad contigua y la integran. 


En el siguiente ensayo se abordarán problemáticas alrededor del sistema capitalista y tácticas de lucha contra este. 

Para empezar, ya no hablamos solo de un sistema económico sino político y cultural. El capitalismo se cuela en cada territorio y escenario, poniendo precio a lo inmaterial, explotando los cuerpos y los recursos naturales, monetizando lo sagrado y lo profano. Este sistema tiene fecha de caducidad y es un deber colectivo encontrar las alternativas para reemplazarlo. Es grande la incertidumbre que esto representa pues no es de esperarse que la transición sea paulatina y agradable sino violenta y convulsionada. Reconozcámonos pues, en un estado de contingencia cuyo límite colapsará. Pero en medio del colapso, ¿qué hacer para seguir bailando?


Considero importante hacer conscientes las estructuras bajo las cuales estamos oprimidos, incluso si estas son nuestras propias ideas. Reconocer también cuándo jugamos el papel de actor vigilante, Gran Hermano (Orwell, 1984), que oprime a otros, sean cercanos o personas que se encuentran bajo nuestra autoridad. ¿Qué significa tener autoridad sobre personas o recursos? ¿Cómo orientar nuestra autoridad a nosotros mismos? Es necesario cuestionarnos sobre la horizontalidad en los roles de poder que ejercemos, disolver la autoridad, revivir la convivencia de la celebración. Un llamado a la autarquía. ¿Idealista? Hasta la médula. La libertad es un ideal del cual no me avergüenzo. 


Es en las relaciones sociales donde se encuentra la oportunidad de batallar contra el capitalismo. El encuentro con otros humanos en donde se viva el disfrute y la alegría pura es tan necesario como la resistencia política. En estos encuentros es vital generar relaciones que se escapen al modelo opresor. 

Luchar contra el capitalismo no significa luchar contra el trabajo. Por el contrario, significa poner en circulación todo conocimiento, toda pasión, todo impulso de servicio, manteniendo la integridad de quien es su propio centro. En el compartir se encuentra la resistencia a la privatización y elitismo. La exclusividad es una trampa. 

La supermodernidad nos ha entregado la tecnología informática que si  bien ha causado desgastes masivos al medio ambiente, también puede ser vista como una herramienta para la unión y la resistencia social. 

En la red podemos crear sitios de encuentro donde la información sea libre y escape a las lógicas capitalistas que buscan acapararla y burocratizarla. Podemos acceder más que nunca a todo tipo de información y ponerla al servicio de otros. Hacer visible las atrocidades y hacer llamados a despertar social y espiritualmente. La revolución molecular (Deleuze y Guattari 1972, El Anti Edipo: Capitalismo y esquizofrenia) es la revolución de la vida cotidiana. La revolución con r minúscula porque no existe Revolución sin cuestionarnos los roles de poder en la intimidad. Una revolución que no es revolución sino Revuelta, una convulsión de energías que se conocen y se integran. Una Revuelta cibernética, hiperrealista, subjetiva. 


TÁCTICAS LIBERTARIAS 


¿Es usted cruel con su propio cuerpo? 

¿Oprime a su familia bajo sus ideales?

¿Resguarda para sí mismo información de vital importancia?

¿Rehuye de los vínculos sociales, establece relaciones tormentosas?

¿Vigila al otro? ¿Es usted un policía encubierto?

¿Se pierde en los excesos, está ebrio de olvido e indiferencia?

¿Se ha entregado al fatalismo del futuro catastrófico y se encuentra sumido en la parálisis?

Le entrego entonces un invento, una receta cuyo inicio puede ser cualquiera, un conjuro, un juego:


-Contemplar y respetar el vehículo corporal como medio para experimentar el placer de la vida. 

-Horizonte y horizontalidad: la autoridad no requiere brutalidad. 

-Avive su curiosidad todo lo que pueda, investigue, experimente y comparta. Incite siempre a otros a encontrar sus propios caminos. Si puede hacer de eso su trabajo, hágalo. No odie el dinero, haga de éste una oportunidad para colmarse a sí mismo y a otros de experiencias. 

-Desnúdese de sinceridad. Primero consigo mismo y luego con otros. Se le agradecerá. 

-Siga pensando que otra vida es posible. No permita que el futuro le sea arrebatado y no se lo arrebate a otros. 

-Recuerde: en medio de las murallas capitalistas, usted puede encontrar y hacerse espacios para respirar. 

-Y defienda ante todo su libertad ardiente. 

                                                                                                                                                                         -SOLAR



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