Pareciera que vivir desde el deseo de permanecer sin temer a perder el tiempo fuese una utopía.
“De cambio constante está hecha la vida” concepto ahora capitalizado nos incita a renovar y renovarnos, teniendo el reposo y la pausa como enemigos. El cambio constante es también el desecho de objetos, espacios y relaciones, en miras siempre de algo mejor. Reparar, en todo el sentido de la palabra, ha sido olvidado. Quien lleva muchos años en un mismo trabajo o relación puede llegar a ser llamado conformista, viviendo bajo el tormento de estar perdiendo oportunidades.
Según Mark Fisher en Realismo capitalista ¿no hay alternativa?, el capitalismo nos lava la libido sumisamente, nos genera deseos y nos lleva a suplirlos desde el consumismo, así nos hacemos la idea de que nuestro estado natural está en falta.
Creo que todos alguna vez hemos recibido un regalo que nada tenía que ver con nosotros, dado por algún cercano en su búsqueda de conexión. Y lo hemos guardado, con la idea de que botarlo o regalarlo a quien sirva sería un atentado. En principio creo que gran parte del capital se mueve por la necesidad de conexión con otros o con nosotros mismos. De allí el clásico “me compro esto porque me lo merezco”. Es decir, aquel deseo de cercanía se sublima abrazando un objeto o servicio y allí queda depositado y estático. Lo mismo sucede con el consumo adictivo de sustancias o procesos o personas. Pero nuestro auténtico deseo no ha sido saciado y quizás vagaremos entre compras y desechos hasta identificar nuestra verdadera voluntad sin nunca encaminarnos hacia ella.
Es prudente preguntarnos: ¿qué es lo que deseo?¿por qué deseo lo que deseo?¿cómo aprendí a desear? Y no es tarea sencilla. Sin duda desde que nacemos estamos inmersos en el bombardeo publicitario y cultural que dictamina nuestros deseos. Y entre más deseamos, más se fundamente nuestra identidad y por supuesto, ¿quién quiere poner su identidad entredicho?¿qué pasaría si lográramos identificar nuestras verdaderas voluntades y actuaramos hacia ellas?¿tendríamos el valor de afrontar que hay voluntades que no pueden suplirse con un intercambio monetario?
-T.A.Z

Comentarios
Publicar un comentario